Innovación y financiación alternativa, principales retos del sector agroalimentario de Castilla y León

El Observatorio Agroalimentario de Ecova detecta que la industria agroalimentaria de la región debe “sacar ventaja competitiva del enorme potencial que tiene”

 

El sector agroalimentario de Castilla y León debe impulsar los procesos de innovación y promover fuentes de financiación alternativas, según destaca el Observatorio Agroalimentario presentado este miércoles por Juan Carlos de Margarida, presidente del Colegio de Economistas de Valladolid (Ecova).

De Margarida destacó también que el desarrollo de este sector económico en la región, “que posee un gran potencial”, necesita de “una regulación eficiente y más ágil” para mejorar sus procesos de producción y acceder “al mercado exterior en condiciones de competitividad”.

En opinión de De Margarida, la industria agroalimentaria castellana y leonesa debe “sacar ventaja competitiva del enorme potencial que tiene, compensando las debilidades que lastran su crecimiento”.

Para ello, son fundamentales, según recoge el citado Observatorio Agroalimentario, acciones como apostar por la calidad y la seguridad alimentaria que exigen los consumidores, por la innovación, por la formación de los recursos humanos, por la transformación digital de las empresas, por lograr una cadena alimentaria más sostenible o por mejorar los procesos productivos con tecnologías más eficientes y de menor impacto ambiental.

Fortalezas

En cuanto a las fortalezas, el sector agroalimentario es “estratégico en Castilla y León, generador de empleo y motor económico”, dinamizador en períodos de expansión, cuenta con tradición y experiencia y permite generar sinergias con otros sectores económicos: gastronomía, turismo, cultura y tecnologías. Asimismo, el Observatorio Agroalimentario detecta una tendencia alcista de las inversiones en el sector, principalmente en la ampliación de la capacidad productiva.

El sector cuenta con un “alto potencial de producción agrícola de calidad, una alta calidad de los productos procesados”, basada en materias primas de excelente calidad y procesos productivos artesanales y naturales y en el uso de instalaciones y la maquinaria modernas, lo que permite ofrecer una “amplia gama y variedad de productos” e implementar con garantías la trazabilidad y seguridad alimentaria.

Así, la balanza comercial es positiva, donde este Observatorio detecta una vocación exportadora.

Por contra, en cuanto a las debilidades, el informe hace referencia a una excesiva atomización, con un 99% de pymes que trabajan con bajos márgenes comerciales y tienen una productividad por debajo de la UE, limitada por la escasa incorporación de I+D+I en todas las fases del proceso productivo. Además, según los economistas de Valladolid, estas pymes “carecen de poder negociador debido a su reducido tamaño y tienen poca mentalidad empresarial”.

Cliente

En cuanto a la comercialización, el Observatorio detecta un déficit en el análisis de los gustos y hábitos del consumidor objetivo y la consecuente “falta de adaptación al cliente ofrecerle precisamente lo que necesita”, junto con una dedicación casi exclusiva de las cooperativas hacia la transformación primaria, sin desarrollar productos acabados de mayor valor añadido y sin integrarse en la distribución, y una falta de proactividad frente a la exportación de producto terminado.

La mayoría de las exportaciones obedecen a pedidos de materias primas debido al escaso desarrollo de la industria transformadora.

En cuanto al Marketing y a la promoción, destaca la falta de investigación comercial de los mercados que permita a las industrias tomar decisiones estratégicas de carácter comercial para el correcto posicionamiento de la oferta en el mercado.

La calidad de la oferta alimentaria castellana y leonesa está demostrada, pero es necesario que el consumidor lo perciba, necesitando la industria mejorar e intensificar sus campañas promocionales, según apuntó De Margarida.

Por otro lado, la industria agroalimentaria en Castilla y León tiene otras debilidades de carácter financiero (poca predisposición a la inversión en intangibles: promoción, comunicación, servicios, etc), en materia de distribución (dependencia de los canales de distribución y escaso control de las variables de comercialización) y una notable carencia formativa e informativa en comercio internacional e idiomas.

Amenazas

En cuanto a las amenazas, el problema poblacional de la región, agravado en el medio rural por su envejecimiento y disminución y la falta de financiación acorde con las peculiaridades de las explotaciones agro ganaderas, son 2 de las principales del sector.

Las industrias y explotaciones requieren elevadas inversiones ya que los ciclos productivos son relativamente largos y se necesita más infraestructura transformadora y comercializadora necesaria ya que las tendencias del consumo incrementaran la demanda de productos elaborados.

Fuente: Castilla y León Económica

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